A la hora de comenzar con la práctica del yoga a través de la respiración (pranayama) es necesario comenzar tomando consciencia de nuestro propio proceso respiratorio. Conocer la calidad de la inhalación, la calidad de la exhalación. Observar donde nos encontramos bloqueados , donde existe contracción. El proceso preparatorio para la práctica del pranayama es familiarizarse con cual es nuestra forma de respirar cotidiana en el día a día. A veces queremos empezar con ejercicios complejos de respiración. A veces los propios profesores enseñamos ejercicios de respiración activa – dinámica por miedo a que nuestras enseñanzas no sean lo demasiado sorprendentes. 

Lo primero de todo para conocer nuestra respiración es  realizar una práctica de asana (yoga físico) con consciencia plena en nuestra respiración en todo momento. Observar que no exista movimiento sin respiración. Que las inspiraciones sean conscientes, que las espiraciones tengan un motivo y que las retenciones del aire tengan un sentido dentro de la forma, la postura y el momento de la propia postura. Un ejemplo muy sencillo sería el de en una postura de pie, como por ejemplo tadasana, levantar los dos brazos rectos a la vez y observar que junto con el movimiento ascendente de los brazos le siga una inspiración suave, consciente y que su duración coincida con el final del movimiento ascendente. Al bajar los brazos seguiríamos el mismo proceso pero utilizando un espiración con las mismas características. 

Existen algunos autores y maestros de yoga como Prashant Iyengar y la Bihar School of Yoga que dicen que pranayama no se puede enseñar, pranayama ocurre. Lo que si que se pueden enseñar son ejercicios de respiración, Sshvasayama (según la tradición Iyengar) o Prana Nigraha según el yoga tradicional de satyananda.

En esta entrada detallo varios ejercicios que son muy útiles y que si se realizan diariamente y/o de manera constante pueden traer inmensos beneficios a nuestra salud física y mental. Tampoco nos olvidemos que el trabajo con la respiración es una entrada a la meditación. Mantener la concentración en diferentes focos de respiración puede ser una magnífica introducción a la meditación.

EJERCICIOS DE TOMA DE CONSCIENCIA DE NUESTRO PROPIO PROCESO RESPIRATORIO

Lo mejor es empezar en una posición de tumbados y poco a poco ir intentando sentarse. Observaremos que al estar tumbados nos es mucho más sencillo mantener un estado físico –  mental más calmado. El reto en una postura de tumbados será el de no quedarse dormido y mantener la consciencia plena. Una vez que llevemos unos meses o años practicando tanto yoga físico como ejercicios de respiración tumbados, podemos empezar a sentarnos. 

Me gusta comenzar sintiendo el área que se encuentra entre la nariz y el abdomen ya que es básicamente esta área la que se moviliza en la inspiración y en la espiración. Por lo tanto al inspirar sentimos como de la nariz al ombligo se expande y observamos esa sensación de plenitud y al espirar observamos como nos suavizamos y pacificamos y el tronco desciende. 

  1. Después pasaremos la consciencia respiratoria a todo el área de los orificios nasales y al contacto del aire tocando y acariciando los orificios nasales, lo pelos de la nariz, la piel interna… etc.
  2. Nos centramos en las fosas nasales y en las sensaciones que observamos con la entrada y salida del aire.
  3. Después traemos la consciencia a la cavidad de la sinus. A la parte más interna que se dirige hacia la boca. 
  4. Observar el olfato preguntándonos como es el olor cuando se inspira y como se siente cuando espiramos. 
  5. Bajamos a la zona de la garganta y observaremos el aire fluir por la garganta y cual es la sensación que nos provoca en la garganta. Puede ser que ese área se encuentre tensa, exista picor, ardor o puede que solo sintamos una sensación placentera.
  6. Observamos como la respiración pasa de la garganta a la faringe, laringe, pecho, zona clavicular. 
  7. Observamos poco a poco como ese aire penetra en el interior de los pulmones y pasa de manera gradual por los conductos respiratorios que llevan a los pulmones: bronquios, alveolos.. y ese aire que entra provoca una sensación regenerativa en todo el cuerpo. Observamos como ese aire nos limpia, nos cura y se lleva todos nuestros miedos, ansiedades y experiencias pasadas.

SENSIBILIZACIÓN DE LOS PULMONES Y EL PECHO

  • Consciencia respiratoria de la entrada del aire en el pulmón izquierdo y en el pulmón derecho y observar que el aire no entre más por un pulmón que por el otro. Primero intentar crear consciencia con la entrada del aire dentro del pulmón izquierdo y después la entrada del aire por el pulmón derecho por separado. Después de un rato se puede empezar a trabajar con los dos pulmones a la vez. Intentar que el aire entre de igual manera en el pulmón derecho como en el izquierdo.
  • Observaremos la expansión de los pulmones en la inspiración e intentaremos abrir los músculos intercostales para ganar cada vez mayor flexibilidad en ese área Este ejercicio es idóneo para tumbarse en supta padmasana, supta baddakonasana o supta swastikasana.

Son ejercicios muy sencillos que básicamente buscan sensibilizarse con nuestro propio proceso respiratorio.. Aprender a mantener esa relación íntima con la respiración y conocer en que estado se encuentra nuestro sistema respiratorio es un pre requisito imprescindible para seguir  avanzando en nuestra práctica de pranayama.